MARGARITA REYES una mamá gatuna de corazón.


La actriz Margarita Reyes creció rodeada de animales pues su infancia se desarrollo en fincas y en poblaciones como: Tenjo, Tabio, La Calera; lo cual la acostumbró a convivir con mascotas y diferentes animales. Margarita asegura que siempre tenían mínimo 2 mascotas en casa, aunque el cuidado de estas siempre estuvo a cargo de su madre.


Ya siendo adulta y teniendo la independencia decidió tener mascotas propias, perro y gato, y cumple responsablemente la tarea de cuidado de ellos. La alimentación, sacarlos a pasear, limpiar sus espacios, etc. Aunque no siempre fue así, Margarita era la típica niña que prometía a su madre que iba a cuidar de los animales para que la dejaran tener más pero nunca lo hizo, por lo cual por más que decía que eran sus mascotas estas eran más allegadas a la madre de la actriz.


La actriz quien también es mamá de un adolescente de 14 años, Samuel, afirma que no ha tenido inconveniente con su hijo. Aunque él deseaba tener un perro es consciente y le dice a ella que va a esperar para ser más grande para poder ser responsable de la mascota que desea.


Actualmente la actriz es mamá gatuna, Rafel Pombo, así llamó a su gato que llegó a su vida un día paseando por el centro comercial Centro Chía y cuando iban camino al carro vieron unas personas que estaban regalando gatos. Escogió a su gato por ver lo tímido y miedoso que era el pequeño, lo cual hizo que la actriz sintiera esa necesidad de cuidarlo y protegerlo. Aunque casi no se lo puede llevar a casa pues tenía poco tiempo de nacido mes y medio para ser exactos; la señora dueña de los gaticos vio en Margarita y su hijo un hogar apto para este gatico que a la final decidió darlo en adopción.


El nombre peculiar de su gato surge a raíz de su primer encuentro, para Margarita fue como un cuento ese cara a cara. Ella hace referencia al famosos relato de "Mirringa mirronga, la gata candonga..." por esa razón decidió poner el nombre de "Rafael Pombo". El amor es tan grande por los gatos que ha adoptado otros, que no viven con ella pero llegan a la ventana de su casa.